Por: Valentín Medrano Peña
Cuando a principio de gobierno hablaba de la vocación dictatorial del mismo, me miraron con ojos de aversión y reprobación. Perseguir penalmente a contrarios y disminuir los partidos opositores y a contrincantes internos era solo el inicio”. (Twit).
Control de todo y de todos, la primera regla y procura de toda buena dictadura o dictablanda, disminuir las opciones electorales (partidos o líderes), cortar su brazo financiero, perseguir penalmente a opositores, construir un marco jurídico limitador de garantías y posibilitador de sus camuflados negocios particulares, controlar los medios de comunicación y utilizar métodos propagandísticos que laceren la imagen de los contrarios y creen mitos sobre la figura, megalómana por lo regular, del dictador, “Dios y Trujillo”.
Control y subyugación del sistema legislativo y de los tribunales. Escogencia de acólitos para formar la alta dirección de los demás poderes. Violación de los procedimientos y siempre, siempre, una red de adláteres maquillados de objetivos, comprometidos y moralmente aptos que justifiquen estos desmanes.
La democracia de hoy no se diferencia mucho de la dictadura de ayer.
¿Cuántos hechos como los enunciados encuentra en nuestros gobiernos?
