Canelo y Las Vegas, una necesidad de negocios mutua

Saúl ‘Canelo’ Álvarez regresa a pelear a Las Vegas el 13 de septiembre, la ciudad del juego que lo ha convertido en el rostro del boxeo mundial.

Durante los últimos años, los fines de semana del 5 de mayo y del Día de la Independencia de México que es el tercer sábado de septiembre, se convirtieron en un viaje asegurado a Las Vegas para Saúl "Canelo" Álvarez y los aficionados mexicanos.

La racha se cortó en mayo pasado, con una turbulenta visita a Arabia Sauditapero ahora Canelo se apresta para volver a la ciudad que lo hizo grande.

En la ciudad del juego, Canelo se ha encargado de inaugurar arenas y convertirse en el rostro de las fiestas patrias. En 2023, la UFC realizó Noche Mexicana y le quitó a Canelo esa fecha, que tuvo que conformarse con un combate a finales de septiembre.

Un año más tarde, midieron fuerzas poniéndose a competir el mismo día, y Canelo ganó. Ahora, las artes marciales mixtas decidieron llevarse su cartelera a otra ciudad y Canelo vuelve a tomar el mando de Las Vegas.

“Yo no peleo en viernes”, asestó Canelo hace unos días, luego de que se había anunciado que el combate frente a sería el 12 de septiembre. Puestas las cartas sobre la mesa se cambiaron los escenarios y Canelo peleará en sábado.

Cada que Saúl pelea en esa ciudad, el entorno se vuelve mexicano, su rostro aparece por todos lados y la fiesta mexicana, muy costosa por cierto, encuentra en el boxeo un pretexto para conquistar nuevos territorios y, de paso, pagar boletos carísimos para entrar a la pelea.

Canelo, siempre criticado pero nunca superado en términos de negocio, firmó un contrato con los árabes y el pasado mayo fue a pelear a Riyad frente a William Scull. La cartelera se disputó frente a pocos aficionados, en plena madrugada y con una pelea deficiente porque el cubano se dedicó a correr.

Aunque los boletos eran más baratos que en Las Vegas, los aficionados no se desplegaron hasta el otro lado del mundo para ver a Canelo y la arena tuvo amplios huecos. Si la pelea más tarde resultó decepcionante porque el cubano se dedicó a huir del combate y Canelo fue incapaz de cerrarle el paso, el escenario también fue triste.

Saúl Álvarez fue por dinero al otro lado del mundo y lo obtuvo, pero en la grandeza del legado no solo hace falta ganar dinero, sino recordar esos momentos memorables. A Canelo le quedó claro que del otro lado del mundo no están.

Ahora, Saúl Álvarez y el dinero árabe vuelven a Las Vegas para enfrentar a Terence Crawford, el rostro del boxeo estadounidense, el próximo 13 de septiembre y la expectativa es que Canelo volverá a mover masas, a llenar arenas y, con un poco de suerte, hasta a ganar.

Pero no todo es tan simple ni tan rápido. El modelo de negocio está cambiando, los promotores de UFC están metidos en el boxeo y el apetito por la transmisión en televisión de la pelea no es tan grande, al grado de obligar a que el combate no tenga Pago por Evento y se vaya a transmitir gratis en Netflix.

Es cierto, un streaming garantiza audiencia a nivel mundial, pero reducirá el modelo de ganancias que había implantado Canelo y el boxeo basados en la necesidad de la gente de verlo pelear.

Es cierto, Canelo fue a ganar dinero a Arabia Saudita en mayo, y ahora vuelve a Las Vegas por más dólares, por más aplausos, más público y más legado, eso que no pueden pagar los petrodólares peleando de madrugada.

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